Guardar una alfombra en el trastero

A medida que vamos dejando atrás el invierno, apetece equipar la casa en modo primaveral o veraniego. Una de las manera de darle un aire más fresco a la vivienda es prescindir de las alfombras que nos han acompañado y reconfortado durante los meses más fríos del año.

alfombra trastero

En el presente post vamos a ver cómo almacenar una alfombra correctamente, para encontrarla en perfecto estado unos meses más tarde, cuando en otoño decidamos desempolvarla del trastero. Las dos fases principales de este proceso van a ser la preparación de la alfombra y su doblado y empaquetado.

En primer lugar, convendrá dejar la alfombra lo más limpia y aireada posible. Para ello, lo ideal es llevar la alfombra a una tintorería o tienda especializada para que le den un repaso completo. Sin embargo, si por comodidad o coste no se desea llevarla al tinte, será mejor seguir unos sencillos pasos para realizar esta preparación en casa y sin ayuda externa. Recomendamos en primer lugar aspirar a fondo la alfombra, con una aspiradora potente y siempre usando el accesorio adecuado al tipo de tejido de la alfombra. Una vez aspirada, aconsejamos siempre sacudirla para acabar de sacar la suciedad. A partir de ahí, recomendamos airear la alfombra durante al menos 24 horas, dejándola algunas horas al sol (siempre y cuando el tejido de la misma no lo contraindique). De esta manera eliminaremos por completo la humedad que como hemos dicho en otras ocasiones es el peor enemigo de los trasteros. Aunque es obvio, habrá que ir con especial cuidado con el parte meteorológico para que no nos llueva en las horas que la tengamos aireando.

Una vez perfectamente limpia y seca, llega el momento más delicado, embalar la alfombra para guardarla algunos meses. De todas las maneras posibles de almacenarla, lo mejor es enrollándola en posición horizontal. Conviene no apretar mucho la alfombra, de esta manera, ocupará un poco más, pero no cojerá formas viciadas. Bajo ningún concepto recomendamos doblar de ninguna manera una alfombra, puesto que tras algunos meses es muy fácil que puedan aparecer marcas o dobleces que será muy complicado eliminar.

Una vez la alfombra esté enrollada, recomendamos protegerla, por ejemplo, con papel de embalar. El papel tiene unas propiedades mucho mejores de transpirabilidad que por ejemplo el plástico. Cuando esté enrollada y embalada aseguraremos que no queden agujeros por donde pueda colarse suciedad y preferentemente la guardaremos de forma horizontal si es posible y nos cabe por espacio. De no disponer de suficiente espacio, se podrá hacer también verticalmente, siendo una posición oblicua la menos aconsejable.

Siguiendo estos consejos podrás almacenar tu alfombra y encontrarla como nueva la temporada que viene. Si te quedan dudas, estaremos encantados de atenderte, en Barcelona, en la Calle Teodora Lamadrid 44.